miércoles, 10 de junio de 2015

LA PALABRA NO ES LA VERDAD

                 





                     


Como a mí solo me gusta hablar para hacerme entender, lo diré bien claro: la palabra hablada o lenguaje humano es básicamente una herramienta de manipulación, es la principal arma de poder sobre la humanidad, hasta tal punto que llega a ser en sí misma una entidad con atributos divinos a la que la Humanidad entera idolatra y ante la que todo el mundo se postra se entrega se humilla y teme, no en vano se dice en la biblia que Dios es el verbo o palabra, ese Dios temible del antiguo testamento que impone su ley a través de su pueblo elegido, sembrando la muerte a su paso y ese mismo dios le dio al hombre su propio aliento, o sea la palabra como un dulce envenenado, a partir de ahí ser un hombre de palabra fue lo más valorado y digno ,incluso se dice: "el hombre es la palabra" , al aceptar esta idea negamos al ser humano como único y verdadero dios y ponemos en su lugar en un acto cobarde de idolatría a un falso dios impuesto: la palabra. El hombre hablando ya no fue más hombre, se perdió en los laberintos de la mente, dejó de ser quien era para convertirse en servidor de Yahvé. Eso ocurriría con las primeras civilizaciones mesopotámicas pues si bien antes ya se hablaba debería de ser un lenguaje tan primitivo y pobre que no representaba ninguna amenaza.
Esta amenaza sobrevino con el lenguaje conceptual y sofisticado que se ha ido imponiendo en todas las culturas civilizadas y consiste ni más ni menos que en suplantar la realidad por conceptos y convencionalismos manejados por la mente. La palabra no es el objeto, la palabra es un convencionalismo, es un pensamiento estructurado que no tiene nada que ver con la realidad pero que ha llegado a sustituirla y hace que vivamos en la irrealidad. El hombre es lo que posee y si poseemos la palabra somos la palabra porque al final aquello que posees, en realidad  no lo posees sino que eres poseído por ello. Somos poseídos por nuestros pensamientos estructurados en un lenguaje de palabras hasta tal punto que nos resulta imposible tener pensamientos fuera del lenguaje.  Ese lenguaje o idioma materno que nos han impuesto desde niños y que hemos aprendido a manejar correctamente ,ese conocimiento que nos parece el gran avance de la civilización a la que pertenecemos y con la que siempre estaremos en deuda por tan gran favor recibido porque nos da acceso a la cultura y a todos los grandes valores que el ser humano ha alcanzado a través de la historia de la civilización es en realidad un arma de doble filo que nos permite ser personas respetables y dignas alcanzando posiciones  dentro del sistema social y reproduciendo siempre los mismos modelos de poder pero por otra parte nos aleja más y más de la realidad convirtiéndonos en meros actores a sus órdenes. La cuestión que me plantearía no sería considerar la forma de utilizar el lenguaje hablado sino preguntar ¿es posible la verdadera comunicación por medio de palabras? tal es el descrédito que me merece cualquier discurso hablado que me atrevería a decir que cuando abrimos la boca y desplegamos los labios empieza la mentira sin remedio. Podemos preguntarnos qué sería del hombre civilizado sin la palabra, resulta inconcebible siquiera imaginarlo porque nuestras mentes han sido modeladas ya por ella, así que si queremos vivir en la realidad habría que remodelarnos por completo. El primer paso sería tal vez desacreditar la razón y elogiar  la sinrazón o locura, destruir las estructuras mentales impuestas y dar paso a lo Nuevo. Derribar iconos impuestos por la "civilización" y crear un hombre nuevo, un individuo de verdad con poder real sobre sí mismo y sobre el mundo un ser creativo que sepa lo que le conviene de verdad y que viva auténticamente la realidad, escuchando más al corazón que a la razón  siendo el amor la clave de todo empezando por uno mismo y extendiéndose a toda la existencia. Ardua tarea pero no imposible si nos la planteamos en serio desde abajo a nivel individual y colectivo, de arriba no esperemos cambios.




1 comentario:

  1. Yo creo Toni, que el ser humano tiene una tendencia innata a creerse dios. Y se pasa toda la vida intentando alcanzar ese estatus divino. Algunos (pobres estúpidos) se creen dioses... ¿Qué o quién demonios nos habrá inculcado esa indeseable tendencia a ser dioses, a ser inmortales...a buscar la perfección? Nada más a mano que tirar del arte verbal. De la elocuencia, la oratoria o la charlatanería. Porque esa es otra. El ser humano es frágil y vulnerable en grado extremo. Y está expuesto, como si nunca dejáramos de ser niños, a coger ese caramelo que alguien nos ofrece prometiéndonos el oro y el moro...
    Sí, la palabra es el dios de hoy en día. El camino para dar caramelos y dominar a los tontos que lo han cogido.

    Un fort abraç.

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